Así piensa Motilla.Ceuta no puede sentirse sola: seguridad, solidaridad y compromiso con España
La situación fronteriza de Ceuta y la responsabilidad de las instituciones para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos centran este nuevo artículo de opinión de Jesús Ángel Gómez Molina, portavoz del Grupo Municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Motilla del Palancar.
A través de este texto, el autor defiende la necesidad de reforzar el apoyo del Estado a la ciudad autónoma, reclama medidas en materia de seguridad y cooperación institucional y plantea la importancia de mantener el compromiso con Ceuta más allá de las situaciones de emergencia.
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Ceuta no puede sentirse sola: seguridad, solidaridad y compromiso con España
Apoyar a Ceuta es defender a sus ciudadanos, exigir responsabilidad al Estado y garantizar que ninguna parte de España quede desprotegida ante una situación extraordinaria.
Hay momentos en los que la responsabilidad de las instituciones debe estar por encima de las diferencias políticas. La situación vivida en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio de 2026, tras la invasión de personas a través de la frontera, ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión fundamental: ¿qué respuesta debe ofrecer el Estado cuando una ciudad afronta una crisis que supera su capacidad ordinaria de actuación?.
Ante esta realidad, el Partido Popular ha impulsado mociones en los ayuntamientos de toda España, para expresar su apoyo a los ceutíes y reclamar al Gobierno de España medidas que permitan recuperar la normalidad, reforzar la seguridad y garantizar la protección de la frontera.
Así mismo, se organizaron concentraciones a las puertas de los ayuntamientos de toda España, para decirle a Ceuta y los ceutíes, que no están solos en esto.
La iniciativa, trasladada a las instituciones municipales, plantea un debate que trasciende el ámbito local: el compromiso de toda España con Ceuta y con quienes viven allí.
Ceuta es España, y su realidad exige atención
Ceuta no es una cuestión lejana ni un asunto que deba preocupar exclusivamente a sus habitantes. Es una ciudad española con una realidad geográfica, fronteriza, económica y social singular, que requiere una atención específica y una implicación permanente de las instituciones del Estado.
La defensa de su integridad territorial y de su pertenencia a España debe acompañarse de hechos concretos. No basta con proclamar solidaridad cuando se produce una crisis. Es necesario garantizar los recursos humanos y materiales, la coordinación entre administraciones y una respuesta institucional proporcionada a las circunstancias.
La moción presentada por el PP en los ayuntamientos parte precisamente de esta premisa: Ceuta no puede afrontar en solitario las consecuencias de una situación que afecta a la seguridad fronteriza y que exige la intervención de las competencias estatales. La protección de las fronteras, la política migratoria y las relaciones internacionales no pueden recaer sobre una ciudad autónoma como si fueran problemas exclusivamente locales.
Seguridad y legalidad: obligaciones irrenunciables
La seguridad es una condición indispensable para la convivencia y para el ejercicio efectivo de los derechos y libertades. Por eso, cualquier respuesta ante una entrada irregular de personas debe combinar el control efectivo de las fronteras, la aplicación de la legislación vigente y la protección de quienes residen en Ceuta.
El argumentario del Partido Popular reclama reforzar la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dotar a los servicios públicos de medios suficientes y activar los procedimientos legales que correspondan en materia de identificación, asilo y retorno. También plantea exigir a Marruecos el cumplimiento de sus compromisos de cooperación fronteriza.
Estas demandas deben traducirse en actuaciones concretas, sostenidas y evaluables. La prevención, la vigilancia y la cooperación internacional son herramientas esenciales para evitar que se repitan situaciones que sometan a una presión extraordinaria a los servicios de seguridad, sanitarios, asistenciales y judiciales.
Defender la legalidad implica, además, actuar con garantías. La gestión de la inmigración irregular debe respetar los procedimientos individualizados, las obligaciones internacionales de España y la protección que corresponde a las personas vulnerables, especialmente a los menores. Seguridad y respeto a los derechos fundamentales no son objetivos incompatibles: ambos forman parte de la responsabilidad de un Estado de derecho.
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Solidaridad con los ceutíes y reconocimiento a quienes protegen la ciudad
Detrás de cualquier debate sobre fronteras hay personas, familias y profesionales que viven sus consecuencias. Los ciudadanos de Ceuta tienen derecho a desarrollar su vida cotidiana con seguridad, tranquilidad y confianza en sus instituciones.
También merecen reconocimiento quienes han trabajado para preservar esa normalidad: agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, miembros de las Fuerzas Armadas, policías locales, profesionales sanitarios, servicios de emergencia y empleados públicos. Su labor resulta especialmente importante cuando las circunstancias exigen un esfuerzo extraordinario.
La solidaridad con Ceuta debe expresarse, por tanto, de manera práctica. Significa respaldar a sus ciudadanos, reconocer el trabajo de sus servidores públicos y reclamar que ninguna administración tenga que afrontar sola una emergencia de esta magnitud.
Pero esa solidaridad también debe alcanzar a las personas migrantes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. La firmeza en la gestión fronteriza no exige deshumanizar a nadie ni convertir el origen de las personas en motivo de sospecha. La responsabilidad pública consiste en ordenar los flujos migratorios, hacer cumplir la ley y proteger la dignidad humana.

Más allá de la emergencia: el futuro de Ceuta
La situación fronteriza no puede analizarse de manera aislada. Ceuta necesita también una estrategia de futuro que refuerce su economía, mejore sus servicios públicos y amplíe las oportunidades de sus jóvenes.
En su propuesta de actuación para la ciudad, el PP ha planteado medidas que van más allá de la respuesta inmediata, entre ellas un plan de reactivación económica para Ceuta y Melilla, inversiones en servicios esenciales, mejoras en conectividad e incentivos para el comercio, la hostelería y los autónomos.
Esta perspectiva resulta importante porque el futuro de Ceuta no se juega únicamente en su frontera.
La presencia del Estado debe ser permanente y no limitarse a los momentos de mayor tensión. Una política de apoyo a Ceuta debe combinar seguridad, inversión, estabilidad institucional y cooperación con las administraciones competentes, además de una interlocución europea que tenga en cuenta sus circunstancias específicas.
Los ayuntamientos también tienen algo que decir
Puede argumentarse que un ayuntamiento situado a cientos de kilómetros de Ceuta no tiene competencias directas en materia de fronteras o política exterior. Y es cierto que esas responsabilidades corresponden fundamentalmente al Estado. Sin embargo, los plenos municipales son también espacios de representación democrática desde los que se pueden expresar solidaridad, fijar posiciones institucionales y reclamar actuaciones a otras administraciones.
Por eso, las mociones promovidas por el PP tienen una dimensión que va más allá de su contenido formal: trasladan al conjunto del país la idea de que los problemas de Ceuta deben ser considerados una responsabilidad compartida.
Ahora bien, el alcance de esta iniciativa dependerá de su capacidad para generar compromisos efectivos. Las declaraciones institucionales tienen valor, pero deben ir acompañadas de decisiones, recursos, seguimiento y resultados. Y, en una cuestión de esta relevancia, sería deseable que las diferencias partidistas no impidieran alcanzar acuerdos básicos sobre la seguridad de los ciudadanos, el respeto a la legalidad y la protección de los servicios públicos.
El debate político es legítimo. Lo importante es que no sustituya a la solución de los problemas.
Un compromiso que debe mantenerse en el tiempo
La moción del Partido Popular pone sobre la mesa varias exigencias: apoyo institucional a Ceuta, refuerzo de los medios estatales, protección de la frontera, aplicación de la legislación y una mayor atención a las necesidades económicas y sociales de la ciudad.
Son cuestiones que merecen un debate riguroso y una respuesta concreta por parte de las administraciones responsables. Para evaluar cualquier propuesta será necesario comprobar qué medidas se adoptan, qué recursos se destinan y qué resultados se obtienen, sin confundir los anuncios políticos con las actuaciones efectivamente realizadas.
Ceuta necesita certezas, planificación y una presencia efectiva del Estado. Sus ciudadanos no deben sentir que su situación solo ocupa un lugar destacado en la agenda nacional cuando se produce una crisis.
La solidaridad entre territorios debe ser una práctica cotidiana, no una declaración ocasional.
Porque apoyar a Ceuta significa mucho más que aprobar una moción en un pleno municipal. Significa reconocer sus necesidades, proteger los derechos de sus ciudadanos, defender la legalidad, respaldar a quienes trabajan por la seguridad y construir las condiciones para que la ciudad tenga un futuro de estabilidad y oportunidades.
Ceuta forma parte de España, y el compromiso con sus ciudadanos debe demostrarse con responsabilidad, recursos y hechos. Esa es la verdadera medida de la solidaridad institucional.
Jesus Angel Gomez Molina
Portavoz del Grupo Municipal del Partido Popular
Ayuntamiento de Motilla del Palancar
Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor.
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