Así piensa Motilla. Gobernar no es desear

A través de este texto, el concejal del PSOE del Ayuntamiento de Motilla, Ignacio Casillas, hace un repaso a la actualidad del municipio, poniendo el foco en los temas que más debate han generado últimamente.

Desde la crítica por los problemas de seguridad hasta las novedades del ayuntamiento. Todo ello con la mira puesta en el verano y como se vive esta estación del año desde el ayuntamiento.

 

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Gobernar no es desear

Verano suena a muchas cosas. A calor, a terraza, a refresco, a piscina, a noches largas y a verbenas que no tienen nada que envidiar en expectación e intensidad al último concierto de Bad Bunny (para los más mayores, un artista reconocido internacionalmente y seguido por millones de jóvenes). Bien lo saben quienes van a disfrutar este fin de semana de la fiesta de San Cristóbal. Un evento que esperan como agua de mayo muchos vecinos y vecinas.

Ocio aparte, verano suena también a vacaciones, un término que hace suponer que en estas fechas todo el mundo baja la persiana. No es cierto. No lo hacen nuestros hosteleros y hosteleras, ni decenas de responsables de pequeños negocios, ni, tampoco, por supuesto, nuestro Ayuntamiento. Quienes gestionamos servicios públicos tenemos la obligación de adaptarlos a la realidad que supone recibir a decenas de motillanos y motillanas que regresan a sus casas durante estos meses o soportar el incremento de las temperaturas que recogen nuestros termómetros.

Mientras escribo este artículo, un grupo de jóvenes dedica las mañanas a sacarse el curso de monitor de ocio y tiempo libre en nuestro centro joven, financiado al 50% por el consistorio, y otros tantos (que ya lo cursaron en su día) trabajan en nuestra escuela de verano. Un servicio que atiende ya a más de 130 niños y niñas de la localidad y que, por primera vez, ha contratado a personal especializado en atención a niños y niñas con necesidades especiales. Antes, el servicio se prestaba únicamente en el mes de julio de 10:00 a 13:00. Hoy ya se presta también durante el mes de agosto y toda la mañana para adaptarse a los horarios de las familias que necesitan conciliar.

Mientras escribo este artículo se cumple ya más de una semana desde que se abrió la piscina municipal, de la que ya disfrutan muchos de nuestros vecinos y vecinas. Se han programado los habituales cursos de natación, decenas de personas utilizan la única Sala de Estudios que permanece abierta 24 horas en toda la zona apurando los últimos días de estudio para las oposiciones, se preparan torneos deportivos, juegos populares y la ya tradicional "cena de sobaquillo" que corre a cargo de la siempre dispuesta Asociación Cultural y de Festejos Motillana.

 

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Lo que distingue a este artículo de la propaganda política es el reconocimiento de que todos estos servicios e infraestructuras no siempre llegan cuando se necesitan. Que hay errores. Que la burocracia, cuando es burrocracia, ahoga los plazos y retrasa todo lo que muchos vecinos y vecinas necesitan "para ya". Que Motilla crece, en renta y en población, pero que no siempre es posible adaptar nuestras plantillas de empleados y empleadas públicas a todos estos cambios. Términos como "tasa de reposición", "regla de gasto" o "competencias impropias" aparecen como si fueran fantasmas del pasado que regresan de vez en cuando para complicar y limitar el margen de decisión de quienes dedicamos el tiempo que tenemos y todo nuestro cariño a gestionar lo de todas y todos.

No poder aumentar la plantilla de nuestra policía municipal. No poder gestionar directamente, según los procedimientos establecidos (salvo con unos requisitos económicos prácticamente imposibles de cumplir) nuestra escuela de música. No poder reponer de forma inmediata las bajas de nuestros empleados públicos, sujetos también a esa misma tasa y a los tiempos que impone el procedimiento. Son solo algunos ejemplos que demuestran que quienes pensaron en la legislación de las entidades locales jamás pisaron ninguna de ellas. Algunos políticos de la localidad que conocen perfectamente estas limitaciones hablan a la ciudadanía como si no las conocieran, o peor, como si quisieran que la ciudadanía no las conozca.

Frente a esto, solo nos queda la gente de Motilla. Esa misma que se manifestaba hace apenas unas semanas reivindicando más seguridad para su pueblo de forma pacífica y civilizada. La misma que se implica hasta el final en la mejora de sus servicios públicos apostando por la vía de la negociación y de las propuestas. La misma que se acerca al consistorio con la mejor de sus intenciones para señalar carencias o errores de los que hay que tomar nota para no volver a cometer. Por eso, aprovecho estas líneas para animar a cualquier vecino o vecina a dirigirse al Ayuntamiento para ayudarnos a mejorar todo lo que no funciona.

Motilla es Motilla en todas sus estaciones. Pero particularmente, en esta, Motilla es sobre todo calle, abrazos y encuentros. Ojalá el próximo lo sea celebrando la victoria de la selección española en el mundial que se juega estas semanas.

Ignacio Casillas Sáiz
Concejal del PSOE en Motilla del Palancar

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor.

 

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