Actualidad

Así piensa Motilla. Piscina Municipal de Motilla

El estado del entorno de la piscina municipal de Motilla del Palancar ha vuelto a encender el debate sobre la gestión de los servicios públicos en la localidad. En esta nueva entrega para la sección "Así Piensa Motilla", Jesús Ángel Gómez Molina, portavoz del Partido Popular denuncia la falta de previsión y el abandono de las zonas verdes y accesos del recinto. Frente a argumentos de resignación, los populares recuerdan que el mantenimiento de las infraestructuras que pagan los contribuyentes es una responsabilidad permanente que debe estar «a la altura de Motilla».

 

· PUBLICIDAD ·

· PUBLICIDAD ·

 

PISCINA MUNICIPAL DE MOTILLA
Cuando refrescarse, no debería significar resignarse

Hay imágenes que no necesitan demasiadas explicaciones. Las fotografías que acompañan este artículo muestran el estado de buena parte del entorno de la piscina municipal de Motilla del Palancar: barro, zonas completamente peladas, tierra, césped deteriorado y un aspecto general que dista mucho de lo que cualquier vecino espera encontrar en una instalación pública en pleno verano.

 

 

Y conviene decirlo alto y claro: esto no es una cuestión de gustos ni de exigir una piscina de lujo. Estamos hablando de unas instalaciones municipales, utilizadas por familias, niños, jóvenes y mayores, por las que además los ciudadanos pagan por su uso y disfrute.

Entonces, la pregunta es sencilla: ¿qué mantenimiento estamos ofreciendo a cambio? ¿Qué servicio disfrutan a cambio nuestros vecinos?

Una piscina no es solamente el agua.

Cuando hablamos de una piscina municipal tendemos a pensar en el vaso, en la calidad del agua o en los socorristas. Pero una instalación de estas características es mucho más que eso.

También son los accesos, las zonas verdes, los espacios de descanso, los caminos y el entorno que pisan diariamente cientos de personas.

Y es precisamente ahí donde estas fotografías deberían hacer saltar las alarmas.

Lo que vemos es un terreno castigado, con grandes superficies de tierra y barro, zonas de césped prácticamente inexistentes y una apariencia de abandono que resulta especialmente llamativa en plena temporada de verano. Los aspersores de riego no funcionan, hoy en pleno siglo XXI se esta regando con mangueras, Las duchas no tienen presión y apenas cae agua, y así un largo etcétera.

No parece razonable que, mientras se promociona la apertura de la piscina como uno de los servicios de ocio del municipio, el usuario tenga que encontrarse con un entorno que da la sensación de no haber recibido el mantenimiento necesario. Bueno, no es que de la sensación, es que realmente no se ha mantenido, y esto no es solo un problema de este verano, ya viene sucediendo otros veranos.

 

· PUBLICIDAD ·

· PUBLICIDAD ·

 

¿Dónde está la previsión?

El problema de fondo no es solamente cómo está hoy el césped.

La cuestión que habría que plantearse es por qué se llega a esta situación.

Una instalación municipal no debería empezar a repararse únicamente cuando las quejas se multiplican o cuando las fotografías comienzan a circular entre los vecinos. El mantenimiento debería ser una tarea preventiva y planificada, especialmente en unas instalaciones que cada verano vuelven a recibir una gran cantidad de usuarios.

Si todos sabemos que llega el verano, que la piscina va a abrir y que miles de personas van a pasar por ella, ¿por qué no se prepara el recinto con suficiente antelación?

No hablamos de una situación imprevisible. Los vecinos tienen derecho a reclamar.

Por tanto, reclamar no es atacar a nadie. Reclamar es ejercer un derecho.

Y cuando las quejas son numerosas y, además, van acompañadas de imágenes como estas, lo responsable sería que el Ayuntamiento las escuchara, explicara qué está ocurriendo y, sobre todo, pusiera soluciones encima de la mesa.

No se pide un lujo, se pide dignidad.

A veces, cuando un vecino critica el estado de un servicio público, aparece el argumento de que "siempre se puede estar peor". O “siempre son los mismos”.

Por supuesto.

Pero ese no puede ser el criterio para gestionar un municipio.

La comparación no debe ser con lo peor, sino con lo que nuestros vecinos merecen.

Motilla del Palancar merece unas instalaciones municipales cuidadas. Merece que una familia que paga su entrada pueda disfrutar de un recinto agradable. Merece que nuestros niños jueguen en zonas verdes y no entre barro y tierra. Y merece que los responsables públicos entiendan que el mantenimiento de los espacios públicos también es una forma de cuidar al ciudadano.

 

 

No hacen falta grandes discursos.

Hace falta actuar.

Hace falta recuperar las zonas deterioradas, mejorar el césped y el terrerno, revisar el conjunto del recinto y establecer un mantenimiento que evite que el próximo verano volvamos a encontrarnos con las mismas imágenes.

Porque el verano dura unos meses, pero el dinero público y la responsabilidad de cuidar nuestras instalaciones son permanentes.

Y si los vecinos están pagando por utilizar la piscina municipal, tienen todo el derecho del mundo a pedir algo tan básico como esto: 

Que la piscina de Motilla del Palancar esté a la altura de Motilla del Palancar.

 

Jesús Angel Gómez Molina
Portavoz del grupo municipal del Partido Popular

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor.

 

· PUBLICIDAD ·

· PUBLICIDAD ·