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Aspaym: Historias que salvan vidas

La asociación Aspaym trabaja estos días de la mano de la DGT y la Guardia Civil con el objetivo de concienciar a los conductores de los peligros que encierra la carretera donde un coche puede convertirse en "una máquina de matar" llevando hasta ellos la cruda realidad de sus historias

Luis Saiz circulaba el 10 de enero por la carretera de Almodóvar a Minglanilla. Había niebla y sol de cara. Él adaptó la velocidad a las circunstancias de la vía pero el coche que venía por detrás no lo hizo. Se despertó dos meses y medio después en el hospital de Albacete. Los ocupantes del otro vehículo salieron con heridas leves. Él en silla de ruedas para toda la vida. 

Alberto Martínez era un aficionado a las motos y con frecuencia salía de rutas con los amigos hasta que un día el exceso de velocidad hizo que se estrellara contra un árbol. Salvó la vida gracias a que llevaba las protecciones adecuadas pero su imprudencia le costó perder la movilidad de un brazo, el control de los esfínteres y muchas molestias. 

David Culebras viajaba con su hermano a una velocidad adecuada, los dos con el cinturon pero a diferencia de sus compañeros no recuerda nada del accidente. Un posible despiste, suyo o de otro conductor, pero el resultado fue una colisión múltiple y su vehículo comenzó a arder. A él pudieron sacarlo aunque con quemaduras y una lesión medular en plena flor de la vida. Su hermano no tuvo tanta suerte

A partir de ahí las tres historias siguen un camino similar que comienza con el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo donde cada uno tuvo que enfrentarse a una realidad difícil de asimilar. Nada iba a ser igual para ellos puesto que las secuelas de los accidentes serían de por vida. 

Estas son algunas de las historias que pueden encontrarse los conductores en alguno de los controles que la Guardia Civil está realizando esta semana para concienciar de los riesgos de no cumplir con las normas de tráfico. 

Uno de los mensajes que Luis intenta transmitir a los conductores es que deben concienciarse “porque llevan una escopeta, una máquina de matar” y el tema de alcohol y drogas son incompatibles. Recuerda que en estos casos, además de la lesión que puedan sufrir u ocasionar a los demás, los seguros no se hacen cargo “por lo que pueden arruinarse para toda la vida”. 

Alberto reconoce que hasta que le pasó no había pensado mucho en las consecuencias de correr. En aquella época no había campañas de concienciación de este tipo y ahora que echa la vista atrás “te arrepientes de muchas cosas pero ya no tienen remedio”.

Por ello participa cada vez que puede en estas campañas “si podemos evitar un accidente a alguien con nuestro testimonio merecerá la pena, porque la verdad es que se pasa muy mal”. 

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Fuente: El Dia Digital.