Las grandes cifras del sector de la caza en Castilla-La Mancha
La caza es una de las actividades más extendidas en Castilla-La Mancha, ya que se desarrolla en prácticamente el 90% del territorio de la comunidad autónoma. Es uno de los motores económicos y sociales de esta región, con una aportación anual de más de 600 millones de euros, el 1,7% del Producto Interior Bruto de la Región, una importancia a veces desconocida por la opinión pública.
El 16% del terreno cinegético nacional se concentra en Castilla-La Mancha, que es la segunda comunidad autónoma con mayor extensión para esta actividad. Hay más de 106.000 licencias de caza en Castilla-La Mancha. En el año 2016, último del que se tienen datos, el gasto de los agentes cinegéticos de la región ascendió a 604 millones de euros, de los que el 64% fue realizado por los propios cazadores y el 24% de los titulares de los cotos.
Según los datos de la Administración, la actividad cinegética genera más de 6.500 empleos fijos en puestos directos de trabajo, crianza y aprovechamiento de especies cazables, con alrededor de 1.700.000 jornales anuales. Si se incluyen otros empleos en el 2016 la caza mantuvo un total de 23.550 puestos de trabajo en esta región.
Y es que alrededor de la caza y el tiro deportivo orbitan actividades como los seguros, la veterinaria, la ropa y complementos, la armería, la hostelería y restauración, el transporte la taxidermia, la vigilancia de cotos… Son múltiples sectores y actividades económicas que se vinculan en torno a la práctica cinegética y que contribuyen a la sostenibilidad de los pueblos. Por citar un ejemplo, el cazador castellano-manchego gasta de media 240 euros anuales en ropa y complementos para la caza, 518 en restauración y 2.684 euros en desplazamientos relacionados con esta actividad.
La actividad cinegética ha contribuido a la recaudación por las Haciendas Públicas de casi 57 millones de euros
En materia fiscal, la actividad cinegética ha contribuido a la recaudación por las Haciendas Públicas de casi 57 millones de euros, de los que el 28% fueron tasas e impuestos abonados directamente por cazadores, rehaleros y gestores de terrenos cinegéticos. El gasto realizado por los distintos agentes considerados generó unos retornos fiscales de 41,2 millones de euros para la Hacienda Pública en concepto de Impuesto de Sociedades, IRPF e IVA. Por cada euro de gasto realizado en Castilla-La Mancha en la actividad cinegética, se generan 1,05 euros de PIB en la región.
PILAR DE LA CONSERVACIÓN NATURAL
En Castilla-La mancha se practica la caza de ciervo, venado, jabalí, corzo, muflón, cabramontés y gamo. En cuanto a la menor, comprende aves como la perdiz, la tórtola, zorzales y el faisán o mamíferos como el conejo de monte, la liebre y el zorro, entre otras.
Aunque buena parte de las piezas capturadas son consumidas por los propios cazadores y su entorno, también es importante la facturación asociada a la comercialización de la carne de caza, que en 2016 ascendió hasta los 15,8 millones de euros.
Fuente: Voces de Cuenca.
