Triple puerta grande para una tarde que se salvó 'in extremis' por la fuerte lluvia
La lluvia cayó con intensidad en Cuenca y por momentos hizo temer por la suspensión de la cuarta corrida de la Feria de San Julián que finalmente comenzó con una hora de retraso tras muchas deliberaciones y el trabajo del personal del coso para adecentar el ruedo. A pesar de ello, la polémica no fue ajena al espectáculo ya que en el momento de iniciarse el paseíllo una buena parte del público pidió con insistente música de viento que se suspendiera.
Finalmente los toreros decidieron saltar al ruedo y el primero en hacerlo fue El Fandi, un torero que se necesita en todas las ferias por el espectáculo que ofrece y se enfrentaba a la dificultad añadida de abrir la tarde con un sector del público en contra pero que logró olvidarse de la lluvia, el estado de la arena y desplegar todo su toreo.
Para ello usó todo tipo de adornos y muletazos con un toro al que desfondó y el público se lo agradeció hasta que mató de una estocada lo que le hizo merecedor de la primera oreja de la tarde. Iniciaba la faena mientras parte del público seguía entrando para ocupar sus localidades.
Brindó el toro al público y la media plaza se lo agradeció mientras que el animal colaboraba desplazándose largo y humillado propiciando buenas tandas del diestro con ambas manos. Se hizo el silencia sepulcral en la plaza para ver la suerte de matar y colocó una estocada arriba suficiente para echar al toro pero que el puntillero tuvo que recibir un aviso porque el morlaco se resistía a caer. Finalmente el público pidió la oreja y el presidente se la concedió.
El último en saltar al ruedo fue el joven toledano Álvaro Lorenzo, una joven promesa que venía de triunfar en plazas importantes como Madrid y que había levantado expectación en una plaza de su región. Lo hizo bien con el capote mostrando el manchego varias verónicas con las manos bajas haciendo bien las cosas y sabiendo que tenía que dejar puesta la muleta para enganchar la embestida del animal.
Le faltó transmisión al toro para subir de grados la temperatura de la faena a pesar de que el toledano midió bien la distancia y acertó con los terrenos. Todo tenía que ponerlo él sin esperar gran cosa de su enemigo. Fue suficiente para demostrar su poderío en el cuerpo a cuerpo ante un toro soso pero noble.
Asestó una estocada trasera y tendida que necesitó de un certero descabello para que el animal cayera a la arena. Salieron los pañuelos y con una nueva oreja el público se entregó a la merienda.
Tras una pausa más breve de lo habitual, saltó El Fandi para rematar la faena que había iniciado con el primero. Se lució en las banderillas y concedió un par de regalo, por algo es el número uno en el tercio de banderillas realizado por un torero.
Brindó el toro a sus compañeros y compuso una faena a base de series y adornos con ambas manos ante un rival flojo de manos pero sobre el que demostró su peculiar forma de entender el toreo. Mató de una estocada en lo alto tumbando al astado sin puntilla por lo que el presidente le concedió una oreja pese a que hubo tímida petición para la segunda. Era suficiente para garantizar que se abriera la puerta grande.
Recogió El Fandi el cariño de los aficionados en una vuelta al ruedo triunfal por su disposición a salvar la corrida teniendo presente que era el director de lidia y el responsable en la arena del festejo.
El quinto salió a la plaza con la intención de Garrido de repetir el triunfo en la Feria de 2017 en una tarde que ya se había transformado en noche. Con la oscuridad lució aún más el toreo del diestro con una tanda de pases que finalizó con un desplante del torero para arrancar los olés en los tendidos.
Cuajó una importante faena con buenas tandas de muletazos cargando bien la suerte y tirando largo del toro. Sobresalieron los pases de pecho desde el pitón al rabo y las bernardinas bien ajustadas en los medios.
Cogió la espada para matar y parte del público pitó para pedir el indulto del toro que, pese a su buena actuación, no fue suficiente para concederlo. Entró a matar y la clavó hasta el fondo lo que fue recompensado con dos orejas.
Cerró la noche Álvaro Lorenzo ante un toro despistado por las sombras de las luces artificiales ante el que demostró sus ganas de triunfar y acompañar a sus compañeros de cartel que ya se habían asegurado la puerta grande.
Fuente: El Día Digital.
